Archivo | diciembre 2015

‘ Ya no sigo peleando ‘

Se dice que en todo esfuerzo, lucha, es recompensado algo de lo que discrepo.

Cuántas personas pelean por lograr sus objetivos, deseos, se pasan la vida batallando, sin pretender alcanzar grandes metas simplemente un bienestar o acariciar pequeñas estrellas y tan solo consiguen verlas cerca para que cuando extienden su mano con la ilusión de que su objetivo está ahí se desvanece alejándose y no por ello se tira la toalla, pero cae en saco roto.

Es cierto que la constancia es el motor que empuja, pero el cansancio igual físico que emocional que invita a decir ‘ ya no sigo peleando’, te invade la impotencia, el desánimo, eres luchador por naturaleza, la vida te ha convertido en guerrero, pero el mundo cae sobre ti al sentir que tú batallar es inútil.

Lo cierto es que nunca hay que dejar de pelear porque la vida es una lucha continua pero cuando te sientes vencido, desanimado te planteas eso de ‘sentarte y verlas venir’ y que sea lo que tenga que ser.

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Todo tiene un tiempo

Escuchando mi música de repente una estrofa ‘todo tiene un tiempo’, una frase que te invita a la reflexión.

Es cierto en la vida todo es pasajero, la vida misma lo es, los momentos a los que a veces no les damos el valor que merecen, posiblemente no se repetirán y al recordarlos quizás nos gustaría disfrutarlos de nuevo, las vivencias que nos embriagan en cuerpo y alma, en cuántas ocasiones desearíamos aferrarnos a ellas y estirarlas para que duren más por todo lo que nos hacen sentir, enriquecen, invitan a soñar, imaginar, enseñan, nos provocan ganas de vivir plenamente, las personas que por circunstancias llegan a nuestra vida pero tras dejar su huella, buena o no tan buena, queda libre ese lugar para otro que viene detrás, igual que las flores nos regalan sus colores, aromas, alegran el entorno y cuando llega el momento marchitan y mueren.

A pesar de que la vida no siempre es fácil, para unos más que para otros, el apreciar aquello que nos produce bienestar, que quizás solo dure segundos o tal vez meses es como una lluvia fresca en nuestra existencia que por insignificante que parezca nos puede oxigenar ese día a día desenfrenados.

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