Avanzar,aprende, crecer hasta el fin de la ruta

Cuando llegamos a ese punto en el que conseguimos sentirnos bien con nuestra vida, que no por ello sea perfecta porque nunca lo es, simplemente nos sentimos en paz interiormente a pesar de las marejadas en las que todos navegamos chapoteando entre las aguas turbulentas hasta que alcanzamos un tranquilo oleaje dure lo que dure.

Siempre hay carencias de algún tipo sea salud, afectivo, familiar,económico, social, las cuales en ocasiones pesan demasiado son como rocas sobre  nuestra espalda y nos hunden, pero hay que aprender a canalizar cada momento de la mejor manera, algunas personas las experiencias tienden a endurecerlas, posiblemente las que son más sensibles, pero es una protección  para no caer o para no dejarse arrastrar por el entorno que pueden sentir  amenazante, su apariencia y modo de actuar es  de indiferencia pero realmente no es así, simplemente ven la vida como aquel que ha luchado,lucha y luchará siempre para seguir avanzando, aprendiendo  y creciendo, un ser que no se detiene porque la vida es un camino sin paradas en las que descansar hasta que llega el final de la ruta.

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Esos conflictos

A diario compartimos espacio tiempo con personas que nos da la sensación que siempre sonríen por que son felices o eso apercibimos aunque realmente no es así pero quizás la mejor actitud es esa, nuestras cruces nos pesan solo a nosotros.

Todos vivimos conflictos sea de cualquier índole, la vida nos puede llevar a situaciones que para unos son simples pero para otros son laberintos cuya salida es complicada de encontrar, quizás depende del estado anímico que nos puede limitar en ese momento. La vida es una continua batalla en la que diariamente hay que afrontar momentos no siempre fáciles de combatir, pero siempre hay que intentar enfrentarse a ellas y buscar soluciones a pesar de que a veces no dependa de nosotros únicamente pero todo contratiempo tiene arreglo aunque siempre tengamos que luchar, derramar lágrimas, caer y levantarnos con nuestra fuerza e intentando aferrarnos a nuestra positividad saldremos adelante.

©Magda Jardí

Avanzar y ser quien se es realmente.

Hace mucho tiempo decidí vivir siguiendo mi intuición, mi voz interior, los impulsos de mi alma, el sentido común si lo requiere la situación, no prestando atención a quienes regalan consejos gratuitamente,  aquellos que creen conocerte tanto que pueden hacer un monigote de ti por que realmente no saben nada.

Como la mayoría dejo tras de mi una estela de errores y seguramente cometeré más, soy consciente de ello pero estos errores son los que hacen a las personas,los que dan la madurez necesaria para crecer como ser humano, siempre que seamos capaces de reconocerlos e intentar no repetirlos  y no aferrarnos a esa falsa perfección, a la sabiduría total de la que nadie es poseedor, bueno que yo conozca.

Dentro de las opciones que nos da la vida, el día a día, es pensar individualmente  tomar cada uno nuestras decisiones sin que nadie nos condicione no permitir que  otros se inmiscuyan en nuestros actos y mucho menos cuando vivimos nuestras vidas en soledad sea circunstancial o por opción personal, el echo de no comportarte como lo hace un buen número de integrantes de tu entorno si no filtrar lo que es más afín a ti  aquello que te complace más no es signo de mal comportamiento, estrechez de mente, asocialidad , ni rareza, aunque ser ´raro´es lo que nos hace únicos no ser clones los unos de los otros , simplemente, desde mi ignorancia lo veo así, es tener  criterio propio lo que no estas exento de  que en ciertos momentos  cedas ante algo que no es de tu total agrado pero con lo que te puedes sientas  más o menos cómodo.

Lo cierto es que cada cual debemos intentar vivir fieles a nosotros, a nuestra esencia, no por ser bien vistos amargarnos la existencia siendo uno mas entre la multitud, ser capaces de conocernos interiormente sin temer a nuestra realidad, corregir aquello que nos disguste de nosotros, intentando entender y afrontar  que la vida es lo simple que uno quiera a pesar de los contratiempos que con toda seguridad nos esperan y que hay que superar para avanzar y ser quien se es realmente.

Magda Jardí

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Viajar a esa playa interior.

 

Cada tanto, es necesario pasear a nuestros adentros, como un viaje a esa playa interior, bucear a las profundidades y nadar en la paz que habita ahí dentro, en alguna ocasión buscarla por que no sale a flote,  es cuando algo no va bien y es necesario hacer limpieza reequilibranos como ser humano, aunque no todos aceptamos que es beneficioso o simplemente no somos capaces por que enmascaramos esos fallos o partes personales que no son como deberían con superficialidad y vanidad dibujando nuestra imagen como la de alguien casi perfecto, los más atractivos, divertidos, populares , aunque sean los típicos monigotes burlones sin fondo.

El dedicar ese tiempo a buscarnos, conocernos mejor tal cual somos, pasar esos momentos en nuestra única compañía son de mucha ayuda, enriquecen como persona, vemos nuestra realidad  y si aquel comportamiento o modo de actuar nos gusta, entonces es el momento de rectificar por que siempre se está a tiempo de autolimpiarse,  en alguna ocasión he escuchado decir ‘ es así y se puede cambiará’, creo que no es cierto simplemente son personas que están cerradas a que tal cual son y se comportan es la perfecta o cómoda  para ellos, por lo general son seres de escaso brillo que van a remolque de otros pero se creen superiores ese ego les provoca el miedo a encontrarse con su yo al desnudo tropezarse con lo que critican de otros y también está en ellos , quizás incluso más acentuado pero cerrar los sentidos a la realidad es más fácil que trabajar por dejarnos  fluir siempre con la creencia de que si somos aceptados de ese modo para que molestarse aunque tarde o temprano los demás nos descubren.

Lo cierto es que un día por el motivo que sea hay que darle una patada a los temores, abrirnos y descubrirnos tal y como somos, eso es madurar.

Magda Jardí

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Somos sensaciones, emociones, sentimientos.

Los humanos somos sensaciones, emociones, sentimientos, cada uno en nuestro interior tenemos un enfoque diferente y un modo de canalizar las situaciones, en ocasiones a ojos ajenos desacertadas pero son nuestra esencia posiblemente el fruto de vivencias desde el momento de nacer y en nuestro caminar diario en cada etapa, todas van dejando su huella aunque no debemos permitir que nos dejen un orificio eternamente, las heridas hay que sanarlas y renacer a la vida.

Ese cóctel interior en algún momento nos sobrepasa desdibujandonos momentáneamente al sentirnos agredidos por sucesos que escapan a nuestro control provocando la necesidad de acompañarnos por la soledad y nuestro mundo individual, algo que siempre es lucrativo pues nos  redescubrimos, siempre es positivo aceptar que ahí existe algo que nos negamos  a aceptar y al toparnos  con ello no nos gusta, nunca es tarde para autocorregirse, abrir puertas que sin saber el motivo se mantenían cerradas cuando las creíamos superadas, si, por lo dicho anteriormente vivencias que te han marcado y sus efectos secundarios se han instalado a pesar de que lo rechazamos .

Ser positivo en cada momento con uno mismo es la mejor terapia de autoreconciliación , limar asperezas pasadas vivir cada situación como corresponde disfrutando todo lo que vaya llegando y valorar,como esperamos se haga con nosotros, a todos aquellos con los  que nos encontramos por esos senderos y  nos dejan un hueco en su camino sean aves de paso o perennes y ante todo seguir luchando, soñando, sintiendo siempre siendo fiel a uno mismo.

Magda Jardí

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Reflexionando

En ocasiones no nos damos cuenta de que no actuamos correctamente hasta que algo,llamemosle semáforo emocional, nos alerta de que algo no funciona como debería,posiblemente carece de la menor importancia o visto por otros ojos no es un error simplemente seguimos nuestro camino y eso es lo que cuenta.

Los seres sensibles intentamos actuar de modo que nuestro proceder no dañe a aquellos a los que hemos dado paso a nuestro mundo, que posiblemente no sea así si no que toda ave tiene alas y necesita volar hacia distintos horizontes algo que no significa que vayan a alejarse ni es motivo para buscar errores en nuestras decisiones o echos simplemente todos buscamos un lugar afín a nosotros y gentes que nos complementen según el momento.

Cada tanto viene bien una reflexión auto critica que es como  limpieza emocional.

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Vivamos dignamente cada momento

El tiempo pasa nos enfrentamos a diversas etapas cada una con sus momentos los cuales afrontaremos según nuestro modo de ser o de entender la vida. Cada persona siente las situaciones a su manera, algunas sin darse cuenta de que aunque no hay que perder el niño interior a ciertas edades los comportamientos pueden vestirnos con mascaras absurdas.

Cuando llegamos a la madurez es, diría, que casi sano vivir una segunda juventud, nuestro entorno es distinto, muchas personas se enfrentan a la soledad escogida o forzada por circunstancias algo que hay que saber disfrutar o sobrellevar, llegan nuevas personas, amistades o no, momentos de ocio y diversión que disfrutar plenamente casi cual  adolescentes pero como el adulto que se es, el amor se vive desde otra perspectiva sin la fantasía de la juventud pero con la misma ilusión o quizás más según las experiencias pasadas pero teniendo en cuenta que todo llega si así debe ser no ir en busca de algo sumergiéndonos en un rió de aguas turbulentas  que posiblemente desborde porque  transita por un cauce que no es el natural.

Vivamos dignamente cada  momento  porque supuestamente la edad y las vivencias nos han aportado sabiduría y saber estar.

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